viernes, 30 de agosto de 2013

La casa de mi hijo II

Beatriz me pregunta si la decoración es cosa mía o de mi hijo. Es cosa mía y esto es más palpable en el dormitorio y es donde hay la guerra de los cojines, si, si,  habéis leído bien, es la guerra de los cojines. Mi hijo no comprende lo de los cojines en la cama, dice que entiende uno o dos pero ¡seis son demasiados! por eso los quita todos y los mete en el armario pero cuando el se va a Vigo (está estudiando Teleco) y yo paso por el dormitorio..... los vuelvo a poner. Ahora lo veréis.
Este es el pasillo que lleva al baño y dormitorio.


Este espejo me lo regaló mi tía Rosita.



Este es el amplio cuarto de baño. Tiene una ducha muy grande.



Su dormitorio. La cama estaba en nuestra casa. Los pies estaban en la pila de la leña, le quedaban dos telediarios. La restauramos mi marido y yo.


La silla blanca también es antigua. Estaba pintada de muchos colores con pintura al aceite, fui incapaz de quitársela.


Aquí tenéis el galán de noche, colocado en su sitio.



Esta es una alacena empotrada en la pared de piedra. Las puertas son las originales pero estaban pintadas con un montón de capas. La restauré yo.



El armario estaba en la casa, lo restauramos mi marido y yo (había llovido por él y  las dos puertas de la izquierda las rehicimos con chapas nuevas y eso que las de las esquinas son curvadas). A mi me gustaba más de blanco pero mi marido se opuso y ganó él.


Los radiadores son los originales de la casa.


Fijaos en el tope ¡vintage total! pero cuando abrimos para ventilar no se golpea la puerta.


 Espero que os guste. La próxima entrega será el altillo.