martes, 2 de septiembre de 2014

Silla con asiento de cuerda


Tenía una silla en el desván a la espera de tuneo. Ya estaba limpia y tratada contra la carcoma. La pinté de blanco (mi color favorito en decoración) porque no sabía donde la iba a colocar y blanca no desentonaría en ningún sitio.
Una vez pintada llegó el momento del asiento y nos encontramos (mi marido y yo) en que tenía los lados a distintos niveles, dos a dos. Comprendimos que el asiento original de la silla era un trenzado de cuerda.
No sabíamos como podíamos hacer para tapizarla y mi marido se animó a hacer el asiento lo más parecido al original.
Compré una cuerda (ahora me parece un poco tosca para sentarse, sobre todo, con esos pantaloncitos tan cortos que llevan ahora las niñas...) y este es el resultado.



También podréis ver que la silla tenía unas maderitas tapando el borde de la silla (creemos que serían para que la cuerda no se rompiera con el uso) pero nosotros decidimos dejarla así. Tapé los agujeros con masilla y los pinté de blanco.



Claro que ahora el color no me parece el adecuado. Como el asiento es claro me habría gustado un color mas oscuro (azul oscuro, por ejemplo).
Si ahora le cambio el color o bien habría partes en las que la cuerda se mancharía con la nueva pintura o habría partes que quedarían sin pintar, por lo que decidí darle unos toques en gris con el pincel casi seco para oscurecerla y un decapado para envejercerla más.
Y este es el resultado final.



La he colocado al final del pasillo.


¿Os gusta?. Me gustaría saber vuestra opinión.